¿Qué es el conocimiento?

La palabra conocimiento y la gestión del conocimiento parecen estar de moda, pero ¿sabemos realmente lo que son? Sucedió, por ejemplo, cuando se empezó a usar el término cloud computing. Todo el mundo hablaba de ello, pero muchos solo tenían una vaga idea de su significado y no sabían exactamente a que se refería. Veamos qué es el conocimiento con un poco de detalle.

Vamos a partir de conceptos mas simples: datos e información.

  • Los datos describen aspectos objetivos de la realidad. No tienen ningún objetivo por sí mismos y carecen de una valoración acera de la importancia que tienen. Ejemplos de datos son las temperaturas de un lugar tomadas por una estación meteorológica o la ficha del usuario de una biblioteca.
  • La información son datos que se estructuran y a los cuales se les asocia un objetivo. Fluyen de un emisor a un receptor y tienen capacidad de influir en la percepción que un individuo tiene de la realidad. Digamos que es la base del conocimiento. Un ejemplo de información es un estudio realizado sobre el cambio climático.
  • El conocimiento lo podemos definir como información a la cual se asocia un contexto y una experiencia. Aquí ya es muy importante la capacidad racional y crítica del ser humano.

Los procesos que lo producen el conocimiento son muy complejos. También son complejos los procesos mediante los cuales es posible transferirlo, parcialmente, de unas personas a otras. De ahí la importancia de gestionarlo. Veamos un enfoque interesante sobre el conocimiento:

El conocimiento es la intersección de lo que creemos que es y de lo que realmente es

Conocimiento como intersección de la verdad y la creencia

¿Qué nos indica esta imagen? Nos da a entender:

  1. El conocimiento no es lo que creemos saber que es así, sino lo que además de creer que es así se demuestra que es cierto.
  2. No toda la información que absorbemos puede ser demostrada. Mucha información es manipulada o tergiversada por el emisor con mala fe o simplemente ya se parte de una creencia falsa. Por otro lado el conocimiento se puede deteriorar con el tiempo (pérdida de memoria, recuerdos incompletos).
Nos damos cuenta de la cruda realidad de lo explicado anteriormente cuando, después de estar convencidos de algo durante muchos años, descubrimos de que hemos estado todo ese tiempo equivocados. “¡Pero sí siempre he pensado y he estado convencido que era así!” Igual nos lo explicaron mal, quien nos lo explicó ya estaba equivocado, entendimos lo que no era, o con el tiempo se fueron deteriorando los recuerdos.

Es fácil entender que los sistemas de gestión y transferencia de conocimiento son exponencialmente más complejos que los que simplemente gestionan datos o información. Esta complejidad no es solo técnica sino abarca otras disciplinas humanas como la psicología o la sociología.

Volviendo a la imagen, si queremos aplicar esta información a la gestión y transferencia del conocimiento, llegamos a la conclusión:

  • Debemos dotar de rigor la alimentación de un Sistema de Gestión del Conocimiento. ¿Por qué? Precisamente debido a la incertidumbre de si la creencia de una persona es conocimiento verdadero o no. ¿Cómo podemos ayudar a conseguir esto? Por ejemplo con un flujo con supervisiones durante la alimentación del mismo.
  • Debemos facilitar la absorción del conocimiento por parte del receptor (segunda parte de la transferencia) para que adquiera una comprensión global correcta y duradera. Esto no es fácil, pero se puede favorecer con las herramientas adecuadas. ¿Qué herramientas? Por ejemplo a través de un mapa del conocimiento en el que se expresen las relaciones existentes entre objetos del mundo real. ¿Por qué? Porque simula procesos mentales que llevamos a cabo cuando analizamos una situación, estudiamos una asignatura o leemos una novela.

 

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